
Todo a punta a que la tempestad financiera que sufre toda Europa está tomando nuevos rumbos, pero hacia Estados Unidos. Al quedarse sin más ideas los inversionistas voltean a ver a la tierra del Tío Sam como la solución para su dinero, pero con esto también se pueden acarrear otros problemas para los americanos.
Sin embargo y pese a las declaraciones e Obama sobre que el euro llevará a su nación a una nueva recesión, la fusión de ambos continentes parece ser lo único que salvará al viejo del desplome total. Washington ahora ya no sabe si vaciar sus bolsillos para invitar a sus amigos europeos o hacerse de la vista gorda. 
Compras a la baja
Y es que no solo en suelo español, francés u holandés se vive la crisis, incluso en zonas tan comerciales como Nueva York, sobre todo a fin de año, se observa un grado de abstencionismo preocupante para la mayoría. Las personas ahora ojean la sección de economía internacional en los periódicos antes de observar una vitrina.
Con esto se muestra la predominancia de dos temores para los norteamericanos, en un lado la inminente debacle económica mundial y por otro lado el poder creciente de la república de China. Enemigos o no estas dos naciones no pueden coexistir en el mismo universo sin verse amenazadas una a la otra.
Misa de requiem para Barack
Además muchos concluyen que lo que se avecina, negativo claro está, será la misa de requiem para un Barack que quiso hacer las cosas bien pero el mundo donde se desarrolla jamás se lo permitió.

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