
Pocos podrán olvidar al genial Václav Havel, un intelectual que supo gobernar la que fuera Checoslovaquia con su pluma y su pensamiento revolucionario. Así se convirtió en presidente el 29 de diciembre de 1989 y su alma de dramaturgo enfrentó el vendaval que le venia por la Europa recién salida del muro de Berlín y con aroma comunista en el ambiente.
Con los turbulentos momentos que pasaba el continente no fueron pocos los líderes ciudadanos que asumieron el papel de gobernantes, y nadie más representativo de aquella situación que el mismo Havel. El personaje que tuvo el valor de otorgarle poder a la sociedad civil más que aun estéril Estado.
Con letras de oro
Así se muestra el mayor ejemplo de escritores que sin proponérselo han llegado al máximo poder. En los raros casos que se han dado siempre han sido en aras de una revolución pero siempre han sido sobresalientes los avances por el detalle intelectual con el que han contado los mandatarios.
No cabe duda que durante sus 13 años de gobierno Havel

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