
Tiempo después de que Blanco pensaba dejar listos los contratos con el ferroviario de Galicia, con el visto bueno del gobierno de Feijóo y las promesas lanzadas por Rajoy el pasado septiembre, las aguas comienzan a ponerse turbias en su tierra natal.
En ese momento el futuro presidente se mostró bastante optimista en cuanto a que el Estado les otorgaría un plazo mayor para las comunidades autónomas y así devolver los anticipos sumando 2,500 millones en el caso de esa área. Ahora, y en base a sus nuevos pensamientos pide al actual gobierno que paralice cualquier licitación, saliendo el Ave gallego perjudicado en primera instancia. Esto es desalentador pues hace días que se debían inaugurar dos tramos nuevos con un valor de 200 millones.
Con permiso o sin él
Así mismo, el ministro José Blanco, siguiendo la línea del caso del tren de alta velocidad, había dicho desde julio pasado que pediría permiso al nuevo presidente electo para licitar una vez más y adjudicarlos también, los tramos pendientes del AVE en Galicia. Con esto pretendían no obstaculizar el plan que preveía terminar todo para el 2015.
Ahora el PP es quién más problemas provoca y exige que se detenga cualquier licitación programada en este mes. Una petición que vendría a entorpecer el trabajo de Fomento, pues es quien tiene el grueso de la inversión total. Mientras tanto el gobierno cree conveniente pensarlo antes y está por pedirle un escrito al partido para evaluar las opciones. Una decisión que no tiene contentos a muchos y menos a los de Galicia.

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