
Siguiendo los lineamientos de los últimos discursos de Rajoy se observa que intenta quitarle el supuesto velo que Zapatero colocó a los ciudadanos. Con frases duras y sin rodeos ha dicho que la situación está muy mal pero que él y su equipo pueden arreglarlo todo. El poder puede cegar, pero en este caso es la realidad la que ahoga.
Ahora el caudillo del PP sabe que tiene los días contados para demostrar al pueblo que no equivocaron el camino al elegirlo, es por ello que es materia dispuesta para confiar en que saldrán del déficit, superando los actuales objetivos de alcanzar al menos un 4.4 % de lo fijado para este nuevo año.
Más recortes
Para lograr lo pactado el gobierno tendrá que aplicar más recortes que otra cosa, al menos unos 15,000 millones de euros, tan sólo para mantener la firme promesa de no subir los impuestos, caballito de batalla de Rajoy para ganar las elecciones.
Ahora el plan maestro no simplemente se basa en el hecho de mostrar la cruda realidad sino dar el mensaje de que aún queda esperanza y algo qué hacer para salvar el barco. Es por ello que la fe del mandatario no muere y al contrario alienta con sus palabras a creer que todavía es posible hallar una salida.
Confianza, ¿En quién?
También habrá que ir pensando en quien confiar para corregir el rumbo, el mandatario insiste en hacerlo en todos los ciudadanos trabajadores y honrados, sólo se espera que no sea una estrategia más.

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